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¿Ruralidad vacía?

Escrito por Alejandro Medina Marín , 25 de Julio de 2021. Guardado en Opinión

Colombia rural olvidada, qué políticos, magistrados, concejales, alcaldes senadores, congresistas, y   presidentes, no han sabido leer de manera acertada, mientras crean bajo pantallas luminosas, tecla   suave y marginada, políticas públicas, propuestas fundamentadas en blasfemias, y en lo que pueden   ver menos allá de su ventana en las grandes urbes de pavimento, dejando a un lado la apropia   participación y decisión del campesinado de esa Colombia rural, pobre, sin educación, sin cultivos   productivos, sin tecnología ni proyecto viable en el campo, siendo los campesinos actores contrarios   al eje central de los programas, subsidios e incluso de esa reforma agraria propuesta cómo punto de   discusión mediante las negociaciones del Proceso de Paz en la Habana, Cuba.  

Volver a la ruralidad, al campo, a la tierra que vio nacer y criar quizás a nuestros abuelos y padres o   madres de familia, debe ser una apuesta no solo de proyectos personales en búsqueda de vida con   dinámicas propias de la ruralidad y el contacto con la naturaleza, o por encontrar un proceso   productivo en el mismo, sino que debe responder a políticas públicas o políticas de Estado que   brinden las condiciones de vida y de acceso para entablar en el campo un proyecto de vida próspero.  

Por ende, la prestación de servicios públicos básicos, no solo en cuanto alcantarillado y acueducto,  sino también en esquemas de recolección de residuos sólidos, buscando la disminución de la quema  de basuras, botaderos a cielo abierto o puntos de disposición final inadecuada cerca a fuentes hídricas,  cultivos u espacios de protección natural de las zonas rurales, debe ser una apuesta liderada desde el  Gobierno Nacional, departamental y gobiernos locales, debido a que las alcaldías tienen que velar por  una prestación de servicios públicos óptimos, para satisfacer la salud comunitaria de sus pueblos. Para  esto la educación ambiental de la mano con la adecuada separación de los residuos sólidos (Que  pueden encontrar en este link ), además de estrategias y acciones de sensibilización en pro del cuidado  de fuentes hídricas y protección del entorno natural, deben guiar todo intento por mejorar la calidad de  vida en las zonas rurales.  

Del mismo modo, se debe apostar a la conectividad de la ruralidad Colombiana, logrando una óptima   señal telefónica e internet, esto debido a que, en un mundo globalizado e interconectado por medio de   redes de fibra o wifi, se vuelve en una ventaja competitiva en términos de educación, análisis de la   situación económica e incluso política del país, y quizás desde ese enterarse del mundo los ciudadanos   rurales, pueden exigir y visibilizar la oportunidad de tener mejores condiciones de vida.  

Los docentes, que viajan una, dos o tres horas por trochas en condiciones deplorables:  despavimentadas, embarradas, enmalesadas, e incluso encontrándose actores insurgentes por estas   vías para llegar a las escuelas rurales bajo la modalidad Escuela Nueva, se convierten en la única   posibilidad que tiene la juventud y la adultez de esta zona para extender su mirada hacia un lugar   meritorio que solo idealizan en las grandes urbes. Por ende, el acceso a la conectividad debe seguir   impulsándose, para que las poblaciones se enteren de las condiciones de vida que por derecho poseen   en términos de conectividad y servicios públicos básicos; de este modo, los educandos (no solo   docentes), tienen cómo deber invitar a los estudiantes y líderes rurales a una educación acorde a las   condiciones del entorno que los rodea, cómo también a una educación política, para enseñar a tramitar   por medios legales las necesidades más sentidas de las comunidades rurales.  

Lo anterior viene de la mano con la tecnificación de la agricultura, debido a que el campesino   Colombiano que no tiene las mejores condiciones económicas ni capacidad de inversión y no puede  tecnificar sus cultivos, teniendo cómo consecuencia la inequidad en la capacidad competitiva de   producción con las grandes agroindustrias. Tecnología para el análisis de mercadeo, plagas, clima, e   incluso el análisis de suelo o frutos, deben ser una herramienta que por derecho posea el campesinado   colombiano, para dejar de ver esa temible imagen de cultivos de pan coger descomponiéndose, debido   a que tienen menos pérdida económica abandonando el cultivo, que seguir con la administración,   producción y cosecha del mismo. Es inevitable que el Estado o al menos las gobernaciones locales,   tengan un plan de agro-producción para orientar al campesinado hacía le mejor siembra o producción   animal según sea las exigencias del mercado local o nacional. ¿Estimar de manera gradual un cambio   del modelo extractivista hacia una economía rural y agrícola, puede ser bandera política en los   próximos años?  

Sin lugar a dudas, la ruralidad de nuestro país ha sufrido el exilio de sus tierras por cuenta del   desplazamiento forzado de personas, familias, y grupos poblacionales por diferentes causas que aún   son compleja de mapear. Los campesinos desplazados en los años 50´s, se debían a la violencia   política entre Liberales y Conservadores, además de la avaricia propia de las compañías agrícolas   capitalistas y de los grandes hacendados. Posteriormente en los años 60´s, a causa de la despoblación   de tierras, diferentes autoridades vieron una oportunidad para adueñarse de las propiedades “baldías”   que finalmente alquilaban a los campesinos desplazados. Así mismo en los años 70´a y 80´s, con la   creación de grupos al margen de la ley y posteriormente con la llegada del paramilitarismo en torno a   las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y del narcotráfico en 1980, causó la muerte   sistematizada de campesinos y el desplazamiento de cientos de familias alrededor de todo el país. La   problemática anteriormente descrita de manera histórica a desencadenado según la unidad de   víctimas (2019), en el 2018 que el territorio del Valle expulse 9.583 personas y recibió 13.409   víctimas del desplazamiento forzado y en 2021 a corte de marzo, 3.119 colombianos sufrieron   desplazamiento forzado.  

Actualmente, el problema de la “ruralidad vaciada”, se debe a las grandes superficies compradas o   alquiladas a los campesinos por las grandes agroindustrias cómo los productores de aguacate “Hass”   en diferentes regiones del país; esto sin hablar del monocultivo y las semillas transgénicas.  

Volvamos al campo, apoyemos los proyectos productivos de los medianos y pequeños productores   rurales, que nuestras redes sociales se vuelvan una herramienta de visualización masiva, no solo de las   problemáticas de la ruralidad colombiana, sino también en una voz y movilización de apoyo al   campesinado. Volvamos a los mercados campesinos y a la compra de productos locales. Que la   ruralidad no se quede vaciada, cómo en aquella España vaciada del 2016, que por diferentes temas   políticos y económicos, vio el desalojo y abandono de sus pueblos rurales.  

Cuando se va el último habitante de un pueblo, se pierde el mundo del pueblo, lo que ha significado,   lo que ha sido en cuanto a patrimonio cultural, costumbres y tradiciones.  

Para el análisis de la España vaciada, comparto este video que bien lo explica:    https://www.youtube.com/watch?v=Z4HlIjKZ3Kk   

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