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MUJERES VALIENTES Y RESILIENTES (4)

Escrito por Alejandro Medina Marín , 12 de Abril de 2020. Guardado en Opinión

La última entrevista fue todo una odisea, habíamos anotado mal el contacto de la mujer valiente a la que íbamos a entrevistar. Recorrimos parques, calles y hasta marcamos números al azar, hasta  identificar un error humano ocasionado por la poca precaución y atención al digitar su número telefónico. Finalmente, gracias a un compañero logramos contactarla. Que alivio el que sentimos. Dos días atrás la habíamos llamado, y ella con la tranquilidad que la caracteriza nos expresó su sorpresa, al pensar que habíamos ignorado su relato de vida; finalmente nos propuso el día y la hora para realizar el encuentro y le manifestamos nuestro profundo agradecimiento por formar parte del trabajo. Ese día nos reímos junto con mi compañera, por lograr contactar de nuevo a esta mujer que desde el primer encuentro, queríamos que hiciera parte de nuestro trabajo de investigación.    

El día de la entrevista como de costumbre, nos reunimos para hacer nuestro ritual de preparación previa al encuentro. Llegamos diez minutos antes de lo acordado, encendimos una vela de olor para preparar el espacio, repasamos de nuevo las preguntas, y le dije a mi compañera:   

- “Recuerdo que el primer día nos contó de manera muy breve cómo fue desplazada. Algo me dice que está entrevista va tener un componente emocional alto”.   

- “Tranquilo, ya tenemos alguna experiencia y todo va salir a la perfección, confía”. Expresó ella.    

Bajo una noche estrellada y un frío dócil ocasionado por una suave llovizna, llegó la mujer valiente y resiliente. Nos saludamos, compartimos una comida típica de nuestra región, empanadas, y nos dispusimos hacer la entrevista; recordamos a la mujer el propósito de nuestra entrevista,  pedimos consentimiento para grabar e iniciamos con aquella pregunta: ¿Cuál fue el motivo por el cual usted se desplazó?. Descríbame el proceso del desplazamiento.        

Una hora, dieciocho minutos y treinta y ocho segundos de dolor,  rabia, suspiros, amenazas, maltrato físico y psicológico, de preguntas sin respuesta, de noches enteras caminando con incertidumbre, amenaza de muerte a la espalda, ver a sus vecinas perder un ser querido con un tiro de gracia, sin tener la menor posibilidad de un consuelo. Recuerdos que aunque están presentes, parecieran estar somatizados en diferentes enfermedades que pudieran causarle la muerte. La esperanza única son sus hijos, que sin lograr entender, aún preguntan por la cotidianidad de su anterior territorio.    

Terminó la entrevista, nos agradeció con lágrimas en sus ojos por escucharla y desahogarse sin juzgamiento alguno; mi compañera le recordó su valentía y le agradeció por confiar en nosotros. Abracé mi compañera y nos felicitamos mutuamente. 

Al llegar a mi casa todo estaba tranquilo, recordaba todas estas historias, me llené de valor y fortaleza para finalizar el trabajo de la mejor manera, teniendo siempre en mente a estas mujeres valientes y resilientes.     

Finalmente el trabajo nos permitió entender que “los impactos acontecidos en la vida de las mujeres víctimas antes, durante y después de su desplazamiento, ha ocasionado que ellas, desde su posición, comiencen a pensar su relación mujer-contexto, logrando así generar una nueva connotación de sí mismas, que las invita a reconfigurar su identidad individual, pues deben desde su lugar, generar las herramientas y estrategias necesarias par adaptarse a un nuevo territorio a pesar de las limitadas redes de apoyo, pues como bien se sabe, el Estado es un ente ausente y aislado de la realidad social colombiana y los pocos recursos empleados en beneficio de las víctimas, se ven obstaculizados por la burocracia. Las experiencias que viven, como si de una obligación se tratara, forjan de manera  positiva o negativa su carácter y su forma de analizar el mundo que las rodea, logrando de esta manera, por medio de la introyección de las experiencias vividas, identificarse como mujeres más resilientes frente a las adversidades de la vida cotidiana y utilizan este pretexto, para continuar con su proyecto de vida, que quiérase o no, cambia de contexto, pero no cambia de propósito final”. (Citado en Toro y Medina, 2020)    

*Estas cuatro columnas, están dedicadas a esas tres Mujeres Valientes y Resilientes que a pesar de ser víctimas de la violencia y sus atrocidades, tienen el valor de seguir con coraje y determinación su proyecto de vida. A mi compañera, por tener el valor de conocer la crueldad del desplazamiento y las consecuencias del mismo en personas de su mismo género. A mi abuela, por ser testigo de mis noches de ansiedad, tristeza y darme la fortaleza para seguir adelante. Finalmente y no menos importante reconocer a la maestra que con  su sabiduría y paciencia, nos orientó para vivir esta experiencia, para realizar relatos de vida, herramientas que utilice para relatar estas historias.  

A los editores de las columnas y mis lectores, mil y mil gracias.     

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