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Legalidad y legitimidad en tiempos de COVID

Escrito por Andrés Carrero , 03 de Abril de 2020. Guardado en Opinión

Si bien, la historia no se repite, porque afirmar tal cosa sería entrar en los juegos de las teleologías o peor aún, negar la capacidad que tiene cada generación para labrar su futuro; lo que sí podría ser un hecho es que la vida social se desenvuelva entre dos características muy particulares: el péndulo y los giros de espiral.   

En cuanto a la primera, entenderemos por péndulo el hecho de que la historia social este entre ires y venires que nos arrastran hacia eso que los griegos llamaron tragedia. La vida diaria tiene muchas contradicciones y justamente estas, a falta de comprensión, nos llevan a tomar decisiones apresuradas y cercanas a lo que antes habíamos vivido; por ejemplo: el exceso de liberalismo económico suele terminar en cierres de fronteras y regreso del intervencionismo estatal. Ocurre lo mismo en viceversa, es decir, el exceso de centralismo y monopolio estatal nos deja en los brazos del liberalismo extremo; una paradoja si se quiere, puesto que deberíamos aprender que ambos modelos, llevados a sus extremos, son muy costosos para el buen desarrollo de la sociedad.  

Pero esa tragedia natural de la vida social -porque finalmente no hemos dejado de ser los mismos que pintaron animales endémicos en Altamira, Lascaux, o Chiribiquete-, no está sola; viene acompañada de un tiempo reconocido por las comunidades prehispánicas: el tiempo en espiral. No se sabe qué tanto peso tuvo su lectura y uso en tribus, clanes, familias y estados prehispánicos (1) cuando estaban planificando las transiciones políticas o las respuestas a las crisis económicas o sociales, pero lo que sí es un hecho es que la historia se hace en una secuencia de experiencias con similitudes importantes, tanto en hechos como emociones.    

Usando esta idea, pensemos por un momento en la Independencia, especialmente ese periodo en el que Fernando VII abdica y la Corona queda en manos de los franceses.  Entonces, durante dos años que demoró la estabilización del poder (1808-1810) se fueron fraguando lo que llamamos Movimiento Juntista, que básicamente define la resistencia a los franceses a partir de la creación de unas juntas u organizaciones que, de manera autónoma, escribieron constituciones para definir su relación con el nuevo orden. En América, y específicamente en el Virreinato de la Nueva Granada, hubo ciudades que optaron por ser fieles al rey de España, otras por ser autónomas y otras declararon su independencia de la Corona.  

¿Qué relación podría tener este suceso con el manejo que le ha dado el gobierno al COVID-19? Hay dos elementos en común que valen ser destacados: el primero tiene que ver con los efectos de la incertidumbre administrativa. Al respecto, no es necesario insistir en que Duque se demoró en tomar una decisión clara y formal en el sentido jurídico para atender la crisis; esto llevó a que Bogotá y otros municipios hicieran decretos a su medida. Muchas de ellas tenían como característica la violación de derechos constitucionales, otras generaron caos económico y otras, más asertivas pero ilegales, solo sirvieron para que el gobierno quedara nuevamente en ridículo al entrar en un juego inaceptable para un sistema administrativo serio: cazar pelea pública entre alcaldes y gobierno central.  

El segundo asunto tiene que ver con los costos políticos que nos podrían traer la incertidumbre frente a la cuarentena, su duración y su eficacia; más cuando nos llegan imágenes en tiempo real de países como el Ecuador que, con una infraestructura similar a la nuestra, está viviendo una crisis humanitaria que no tiene nada de distinto a los pasajes descritos por Dante sobre el averno. Por ello, es inaceptable que el gobierno esté destinando tiempo y espacio televisivo para hablar de planificación, cuando el contexto cotidiano de nuestras ciudades es otro; es desatinado que el gobierno priorice medidas conniventes con gremios como la ANDI y la SAC, cuando debería aceptar las recomendaciones que dan las escuelas de epidemiología e incluso, el mismo ministro de salud.    

El resultado de las medidas apresuradas, mal planificadas, improvisadas en muchos casos, ha llevado a que los alcaldes como en los tiempos juntistas, estén haciendo planes a la medida de sus necesidades. Bogotá, Medellín, Cali, Pereira, Barranquilla -para nombrar algunas -, están diseñando programas de apoyo lejanos a los que el gobierno promueve y en la primera oportunidad, manifiestan ante la opinión pública que, frente a un posible fin de la cuarentena se acatará, pero… ¿se cumplirá?  

Ojalá el gobierno entienda que una mala comunicación entre el centro y las periferias, cuando estamos frente a una crisis humanitaria, podría arrastrarnos hacia el desmonte de la poca institucionalidad que se ha logrado construir.   

  Apuntes generales:  

  • ¿En qué va lo de la “ñeñe” política? A mi no se me olvida lo de los votos.  
  • ¿Qué pasó con el embajador en Uruguay? A mi no se me olvida lo de la finca con laboratorio para producir cocaína.   
  • ¿Quién responde por el avión accidentado en Centro América y que salió del Olaya Herrera, cargado con cocaína?   

1)  Una discusión interesante sobre el Estado Inca, más no imperio Inca, en: María Rostworowsky. Historia del Tahuantinsuyu, (Instituto de Estudios Peruanos, Lima: 2017 [1988])  

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