| ºC

La hora de la sociedad civil: ¿Qué tan inteligente será el gobierno y el ELN?

Escrito por Andrés Carrero , 21 de Enero de 2019. Guardado en Opinión

Philip T. Hoffman en su libro “¿Por qué Europa conquistó el mundo?, publicado en el 2015 por la editorial Crítica, hace una exposición interesante sobre la relación entre tecnología, estrategia de guerra y ciencia. Evidentemente la guerra fue un importantísimo medio para abrirse camino en los territorios que los europeos iban conquistando; sin embargo, hay dos asuntos centrales que no pueden desestimarse en la lectura, aunque el autor no haga hincapié en ellos: 1) la guerra se hace con una fórmula matemática que obliga estimar costos/beneficios; y 2) la guerra no siempre dio por resultado el exterminio del contrincante, por lo que el pacto, acuerdo y convenio entre las partes ha sido la constante en la historia de la humanidad, esto sin importar qué tan poderoso sea el grupo dominante.

 

Reflexionar sobre esto es muy importante para los colombianos, especialmente para quienes creen que la guerra termina como en las películas. Pues resulta que no; en todas o por lo menos en la mayoría, el fin de la guerra llega con una negociación. Esto no es ajeno a la historia republicana de Colombia, o solo dese a sí mismo la oportunidad de leer la historia política del siglo XIX y XX para corroborarlo. Por otra parte, aunque las FFAA colombianas cuentan con un importante número de efectivos, armas de gran sofisticación y tecnología de avanzada, esto no quiere decir que enfrentar al ELN sea igual que a las FARC; de hecho, los elenos como son llamados popularmente, no llegan a 2.000 integrantes. En una de las zonas de mayor acción que es el Catatatumbo, no tienen campamentos y la estrategia de guerra usada es la de guerrillas, por lo que los costos de una acción armada del Ejército supera con creces el accionar del ELN. Por el contrario, este grupo opera en pequeñas células, de dos o tres combatientes que ejecutan una acción de bajo presupuesto pero con alto impacto; esto sin contar con los milicianos que viven en las ciudades y que realizan inteligencia, reclutamiento y doctrina. Por cierto, no es difícil reclutar en Colombia cuando se visitan las zonas donde opera el ELN las cuales se caracterizan por los altos índices de desigualdad y pobreza, limitación de oportunidades, niveles de educación precarios y alta resistencia a la institucionalización de la vida cotidiana; es decir, rechazo a la legalidad como alternativa de vida.

 

Con el fin de la Mesa de Diálogos se abre un nuevo capítulo en la historia guerrerista del Estado, pues hay que agregar a un nuevo actor, ya no solo serán las supuestas disidencias- y lo digo así porque no veo una respuesta política de quienes se mantuvieron en armas-, los Pelusos, el Clan del Golfo, los Chocoanos, los Caparros, La Cordillera y las otras bandas organizadas post AUC y FARC, sino también el ELN. ¿Cuáles serán los costos? Políticamente el ELN es un gran perdedor, pero militarmente tendrá mecha para quemar; insisto, se trata de un grupo armado con capacidad de acción y mucha movilidad pues no es un ejército como las FARC. Por parte del Estado, la capacidad de acción será limitada dado que el modelo de Seguridad Democrática no funciona en este tipo de guerra, por lo que habrá que reinventarse y proyectar rápidamente un modelo de seguridad que de cuenta de avances militares y judiciales (que como lo hemos visto al enfrentar al los grupos post AUC y FARC, ha sido precario) y de legitimación en las periferias del discurso institucional; es decir, los barrios marginales en donde opera el ELN y las zonas rurales donde se legitima la lucha armada. Tarea titánica si se tiene en la cuenta que ni siquiera hay voluntad política para llevar a cabo el Acuerdo de Paz con las FARC, el cual resuelve significativamente las causas de la desigualdad y la pobreza en el campo, y con ello mina las posibilidades de reclutamiento rural.

 

Sin ser alarmista y mucho menos, con el fin de la Mesa de Diálogos entramos a una fase de desgaste militar de ambos bandos, con costos humanos cuantificables no solo en vidas sino en desplazamiento, reclutamiento forzado, violaciones al DIH y a los DDHH pues la guerra no se hace con palabras y los combatientes no son máquinas para operar bajo los ideales de la humanización, con costos económicos derivados de los paros armados, la zozobra y el temor a la inversión, para finalmente, cuatro años después volver a una Mesa de Diálogos a recuperar lo que Santos había dejado: un grupo dispuesto a dialogar. Y volvamos a párrafos anteriores, el Ejército tiene la responsabilidad constitucional de enfrentar a los otros actores armados que nos tienen en el muro de la vergüenza internacional con más de 300 líderes sociales asesinados y en menos de 20 días, con 15 casos. ¿Cómo enfrentará al ELN?, pareciera que no se piensa en la ecuación de Hoffman.

 

Por eso la única tabla de salvación que tiene el Estado, paradójicamente, será la sociedad civil que tanto le ha costado defender. Y es que son las organizaciones sociales quienes realmente conocen los efectos de la guerra porque la han vivido, la han estudiado, y hasta la han superado en algunas partes. Por ello la responsabilidad para impulsar un acercamiento, el mantenimiento de la Mesa con sus avances y el silencio de unos fusiles, pistolas y palabras (algunas más dolorosas que un mismo disparo)  será fundamental. Ahora bien, quien sea capaz de escuchar a los millones de colombianos y colombianas que reclaman una negociación, este será el verdadero ganador. Si el ELN tiene voluntad de paz, si supera el radicalismo que le ha caracterizado, triunfará en el siglo XXI pues es claro que la guerra de guerrillas es de desgaste, pero no da para tomarse el poder.

 

Si el Estado, en esta ocasión liderada por el joven Duque, tiene la capacidad de separarse de las alas más radicales del Centro Democrático y escuchar a la academia, a la sociedad civil, a los amigos del diálogo, entonces también será el ganador porque tendrá el respaldo social que tan poco ha logrado en sus meses de administración.

 

La coyuntura política lo exige, señoras y señores del ELN, salven lo poco que les queda de política; Presidente Iván Duque, mantenga la Mesa y aproveche la coyuntura política que podría estar a su favor, y no por los iracundos de las redes sociales sino por los grupos sociales, gremios y académicos que saben los costos de la guerra. Colombia no es un Estado soberano como se pretende en la teoría weberiana, y nuestra soberanía está en vilo como decía la Dra., María Teresa Uribe; por eso la negociación será la mejor estrategia para superar el conflicto. Los números no mienten, la ecuación de Hoffman es una realidad.

¿Te Gusto Este Artículo? Compartelo ahora!

Whatsapp Whatsapp

Etiquetas


Califique esta publicación
Puntuación: 4,3076923076923 / Votos: 26

¿Quieres leer un poco más?

Comentarios de los usuarios

Deja tu comentario:

Publicidad

TE PUEDE INTERESAR

La Fiesta de la Cosecha llegó a La Florida

El corregimiento de La Florida también hizo parte de la ce...

25 de Agosto de 2019 LEER MÁS

Los residuos especiales y ordinarios en el sector rural serán recogidos

Esta actividad la realizará la Administración Municipal a...

25 de Agosto de 2019 LEER MÁS

"Oreja" del terminal se cerrará por un mes

Por las obras que se adelantan en la construcción y puesta...

25 de Agosto de 2019 LEER MÁS