| ºC

La nave del olvido

Escrito por Jhoan Camargo , 04 de Octubre de 2019. Guardado en Opinión

Dónde está el amor y José José en este momento, dónde puede ir, puede estar cansado, puede estar encadenado, quizás esté dormido a la puerta de un olvido… Nadie como él y muchos otros que al principio hicieron parte de una nueva ola que estremecía y constreñía corazones en los sesentas, ya no con boleros y rancheras parsimoniosas. Ahora hacen parte de un nuevo grupo que poco a poco ha comenzado a irse para reencontrarse en el más allá. 

José Rómulo, el gavilán y paloma, la tormenta y el tornado, el Príncipe de la canción duerme el silencio de los justos mientras a nosotros, por fortuna, nos queda la potencia de su voz en los mejores años. Aunque soy muy joven para haber sido víctima directa de su existencia artística, sí siento que se perdió algo de esta vida terrena con su ausencia, igual que cuando se fue Juan Gabriel, igual que con Camilo Sesto, igual que sucederá cuando se vaya Raphael. Gracias a ellos hicimos acopio y construimos una educación sentimental tóxica, dramática, pero siempre bella. Me es difícil querer sin el bolero y la balada, me es difícil expresar mi cariño por fuera de esas canciones melosas y romanticonas, porque he llegado a la conclusión que el amor habla en castellano y que me es difícil recordar y olvidar sin descubrir que hasta la golondrina emigró presagiando el final. 

José José y otros tantos son parte de la casa, de todas las casas, solo hace falta detonar una canción de alguno de ellos para que hasta el más roquero la tararee, las tenemos encima o adentro con resignación u orgullo. Mil gracias por tanto y tanto amor. La balada es mi madre, pero también un momento para ser feliz con mis amigos o un escape para esos días en que se siente que el pecho me queda pequeño, pero no a él, porque tenía unos pulmones que guardaban canciones enteras, porque era dueño de una voz que acariciaba las cosas y aunque el corazón de darse llega el día en que se parte, y aunque ahora sean cadenas lo que antes cintas blancas y el amor acaba, nos queda una segunda parte que es la nostalgia y el desasosiego del desamor que siempre sabe mejor cuando se riega con baladas. 

Todavía me parece sorprendente escuchar noticias como su partida y sentir la marcha de alguien cercano, pero cómo no, si ha estado tan presente. Si nos enseñó la diferencia entre el amar y el querer o la potencia de unas lágrimas, a sentirnos presos entre las redes de un poema; nadie como él para encontrar la diferencia entre 40 y 20. Le agradezco entre tanta cosa por permitirme escribir estas palabras sentidas, por tantos momentos felices en compañía, por regalarme momentos y fotografías que se abren cuando llegan al oído sus canciones. Estoy seguro de que seguiré recordándolo por mucho tiempo más, no le cerraré mi guarida, aunque ya me resigné a saber que, con él, la nave del olvido ya ha partido.

¿Te Gusto Este Artículo? Compartelo ahora!

Whatsapp Whatsapp

Etiquetas


¿Quieres leer un poco más?

Comentarios de los usuarios

Deja tu comentario:

Publicidad

TE PUEDE INTERESAR

HABRÁ QUE ESCOGER (3)

Duque quiso poner a German Darío, fracasó (x), Martha a C...

15 de Octubre de 2019 LEER MÁS

Sin descanso se construye el Centro Vida Oriente

En tres turnos de 8 horas cada uno, lo que significa que no...

14 de Octubre de 2019 LEER MÁS

Gobernación dio inicio a la pavimentación de la vía Japón – Frailes en Dosquebradas

En esta obra se dará prioridad a la contratación de las p...

11 de Octubre de 2019 LEER MÁS