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“El Testigo”

Escrito por Andrés Carrero , 27 de Agosto de 2019. Guardado en Opinión

En el Claustro San Agustín de Bogotá aún está abierta la exposición “El Testigo”, del fotógrafo y periodista Jesús Abad Colorado, quien dedicó parte importante de sus años y el esfuerzo de su cámara entre 1992 y 2018 para retratar momentos y lugares en los que el conflicto social armado no tuvo compasión. 

Pasando por acciones armadas hechas por las guerrillas, los paramilitares y la fuerza pública, Abad nos muestra la crudeza de la guerra a través de instantes captados con la cámara y focalizando sitios de bombardeos, árboles tallados por las balas y nombres alusivos a los grupos que incursionaron en pueblos y ciudades. También le dedica un aparte significativo a Medellín y la Comuna 13, a los animales usados en el conflicto como los perros ultrajados con nombres del grupo, o el leopardo usado por Macaco para amedrentar a sus víctimas antes de cercenarlas y desaparecerlas. 

Se pueden ver las acciones emprendidas por el ejército y la policía usando a civiles como escudos humanos, las campañas intimidantes, y las alianzas entre el paramilitarismo y el ejército en regiones como el Urabá durante la administración de Álvaro Uribe Vélez como gobernador y Rito Alejo del Río como comandante de tropas. ¿Y cómo decimos esto? Porque como decía Abad, la cámara dejó las imágenes de los hechos en el instante, para que en el futuro -es decir hoy-, no hubiera forma de negarlo. San Carlos y Granada en Antioquia, Bojayá y Riosucio en Chocó, Mapiripán en el Meta y el norte del Cauca son, entre otros, los escenarios más escabrosos de la guerra, la mezquindad de las FARC, el ELN, los Paras y el Estado que permitió y hasta facilitó las masacres. 

Pasar por esta exposición es un ejercicio no sólo de memoria histórica, sino una ventana para reconocer el horror que hemos tenido que vivir todos y todas en Colombia; porque no es suficiente con ser víctima directa, también somos familia de muchos y muchas que padecieron la guerra. No hay colombiano que esté exento pues un familiar o él-ella, lo ha tenido que vivir. La guerra no distingue sexo, edad, pensamiento político, religión. 

Compungido en cada sala, era terrible pensar en el dolor generado por las masacres de los paramilitares y sus hornos crematorios usados para desviar las investigaciones; fosas comunes, asesinatos de civiles perpetrados por el ejército y la policía, desplazamientos y torturas hechas por las FARC, municipios completamente arrasados por decisiones de comandantes del ELN y su fetiche por ver arder oleoductos. Miles de familias llorando, huyendo de la violencia y engrosando los cordones de miseria en Bogotá, Medellín, Cali y otras ciudades de nuestro país, para después ser nuevamente victimizados por las bandas criminales o las mismas milicias de las FARC, el ELN y el paramilitarismo que los esperaba. 

La última sala cierra con los acuerdos de paz y la desmovilización de paramilitares y guerrilleros en el marco de Justicia y Paz, y Acuerdo de la Habana. En cuanto al primero, dice Abad, que más allá de lo cuestionable que pueda ser, ha contribuido a la paz porque la presión de magistrados, jueces y sociedad civil ha permitido construir una verdad sobre el conflicto que no sabíamos: la parapolítica, el vínculo del Ejército y la Policía con el paramilitarismo, las atrocidades de las guerrillas y los costos humanos de la guerra. 

Vale la pena visitar “El Testigo”, es una oportunidad para conocer la guerra más allá de las cifras y pasar por varios sentimientos: ira, impotencia, tristeza, pero al final,  esperanza. 

Para cerrar, se reveló en SEMANA las frases del General Diego Villegas, comandante de la Fuerza de Tarea Vulcano y quien dirige la estrategia para enfrentar al ELN en el Catatumbo. Cito, “El Ejército de hablar inglés, de los protocolos, de los derechos humanos se acabó. Acá lo que toca es dar bajas. Y si nos toca aliarnos con los ‘Pelusos’, nos vamos a aliar, ya hablamos con ellos, para darle al ELN. Si toca sicariar, sicariamos, y si el problema es de plata, pues plata hay para eso” (Lea también:  “Si toca sicariar, sicariamos; si nos toca aliarnos con los 'Pelusos', nos vamos a aliar” ).

Que vergüenza da  este tipo de declaraciones en una institución que pretende ser legítima. ¿Hasta  cuándo la improvisación y el desprecio por la vida?, ¿Acaso no es suficiente  con lo vivido? Que pertinente les sería visitar  la exposición de Abad. 

Sobre la exposición ver:   El testigo. Memorias del conflicto armado colombiano en el lente y la voz de Jesús Abad Colorado

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