| ºC

Como un bolero

Escrito por Jhoan Camargo , 26 de Julio de 2019. Guardado en Opinión

Aunque apenas cuento con 28 primaveras y solo me habrán enfriado dos o tres inviernos, difícilmente concibo el amor sin la música, la buena música, es decir, la de mis papás. Como ninguna otra, la música se percibe, más que con los oídos, con la nostalgia. Siente uno que le duele el alma ante ciertas canciones, así sea con despechos prestados. Admito que soy más de silencios y no tengo esa necesidad patológica y entendible de los melómanos: gente que vive en la música y la música vive en ellos para los que un transistor, un radio o el celular tiene que estar sonando siempre, así la vida se les vaya en ello. 

Pero eso no quiere decir que no logre caer rendido ante ciertas canciones. Musicalmente hablando, diría que mi mamá se llama balada y mi papá bolero, crecí, como muchos tantos, siendo una víctima inadvertida de estos géneros. Recuerdo estar correteando en algún potrero mientras sonaban las  Noches de Bocagrande sobre la luna plateada  y odiar a la pérfida Angélica cuando  Un corazón en sus garras sangró y no le tuvo lástima. 

La primera canción que me hizo llorar fue Hijo de ramera de Manolo Galván, no sé qué tan contento se ponga Bienestar Familiar si supiera que un niño de siete años escuchaba una historia en la que violan entre varios a una pobre virgen que se baña en el río. Pero no solo quedan los traumas, también quedan las cosas bonitas, como cuando Javier Solís dice  Gracias por haberte conocido, por haberme sonreído, por mirarme, por hablarme…  la sola voz de este señor es una caricia vivificante. 

Sería un largo entretenimiento quedarme aquí enunciando canciones, pero  De Alto Cedro voy para Marcané y Tengo una pena en el alma, tengo una pena de amor.  Tengo la leve sospecha de que el amor se inventó en Cuba con la única excusa de componer canciones y que lo mismo pasó en México, pero en este caso con el despecho. A uno no le puede doler el alma y la vida sin antes haber escuchado a Juan Gabriel, sin haber viajado en  La nave del olvido.  Después de la balada romántica, y solo después de ella, estamos en capacidad decir  Estar enamorado es… 

Ahora está todo. Hay más facilidades para componer, para cantar, para hacerse ver; quizá ello ha bloqueado la magia de otras épocas,  Esa maldita pared la voy a romper algún día,  porque ahora ya casi nada me mueve, siento que falta eso que llamaban “la lágrima”, mientras escribo esto  La tarde se ha puesto triste y yo, prefiero callar ¿Para qué vamos a hablar de cosas que ya no existen?  Solo nos va a quedar el recuerdo y la oportunidad de volver una y otra vez a esas canciones que para bien o mal han sido maestras de nuestra educación sentimental, pero mejor dejo esta columna hasta aquí, no vaya a ser que la vida se me vaya breve y profunda como un bolero… 


 Blog: actualdeayer.wordpress.com

¿Te Gusto Este Artículo? Compartelo ahora!

Whatsapp Whatsapp

Etiquetas


¿Quieres leer un poco más?

Comentarios de los usuarios

Deja tu comentario:

Publicidad

TE PUEDE INTERESAR

¿Invasión de espacio físico en Dosquebradas con padrinos?

Durante 12 años un establecimiento ha invadido un terreno ...

20 de Septiembre de 2019 LEER MÁS

La ciudad está invadida de vendedores y Guillermo Fletcher no aparece

Está claro que la anterior funcionaria encargada de trabaj...

20 de Septiembre de 2019 LEER MÁS

Capturado instructor del Sena involucrado en escandaloso robo

Hoy a la 1:30 p.m se realizará la imputación de cargos en...

20 de Septiembre de 2019 LEER MÁS