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Derecho, historia y ciencias sociales; los retos del derecho contemporáneo

Escrito por Andrés Carrero , 25 de Julio de 2019. Guardado en Opinión

Hace unos días tuve el gusto de leer el diálogo entre los doctores Carlos Ramos Núñez y Armando Guevara Gil, dos reconocidos académicos del Perú que fueron convocados para hablar acerca de la relación entre el derecho, la historia y las ciencias sociales, y la importancia de mantener estas disciplinas aunadas a la formación de los abogados y jueces del país, más cuando la percepción de injusticia va en aumento y genera una desconexión entre el poder judicial y la sociedad, incluso, poniendo en crisis los avances en democracia y justicia. 

A juicio de los académicos, el rechazo social a los fallos judiciales tiene un trasfondo sumamente importante puesto que se relaciona de manera directa con la antinomia descrita por Boaventura de Sousa Santos y que reza así: “lo que es positivamente correcto, es socialmente injusto”, es decir, que por cumplir el debido proceso y pretender la eficacia del derecho se sacrifica la eficiencia e incluso, se va en contravía del ideario de justicia social. 

A manera de ejemplo, los citados juristas traen a colación la experiencia de los juzgados de paz no letrados y los efectos que ha tenido la profesionalización en derecho de esta población en relación con la aceptación y la legitimidad social de sus fallos; y es que, hasta hace unas décadas, los jueces de paz no letrados eran personas que tenían el reconocimiento de sus comunidades para que impartieran justicia en casos menores, por lo que sus fallos tendían a estar enmarcados en la definición de justicia que esperaban en la comunidad; sin embargo, con la ampliación de la cobertura académica y el ingreso de este público a las escuelas de derecho, los juicios empezaron a dirigirse más por la racionalidad jurídica que la comprensión del contexto, generando una sensación de injusticia en las comunidades. Valdría la pena estudiar este asunto en Colombia. 

Este fenómeno, que no es ajeno a nuestra sociedad colombiana, debería llevarnos a la formulación de preguntas tales como, ¿Por qué la distancia entre la racionalidad jurídica y la social?, ¿Cuáles son los retos de nuestra sociedad en materia de justicia, más allá de la ofrecida por el derecho positivo?, ¿Cómo debería atenderse la percepción de injusticia con el fin de legitimar el poder judicial y defender los alcances de las Constituciones? 

Para los profesores Ramos y Guevara, uno de los principales problemas radica en el afán de garantizar el cumplimiento de la norma positiva en menoscabo del mismo contexto que se está interviniendo; es decir, que los profesionales del derecho están siendo más técnicos jurídicos que profesionales integrales capaces de comprender los contextos en los que trabajan. Esta situación obliga a que las universidades impulsen la formación de profesionales integrales capaces de comprender la multiplicidad de variables que predisponen la acción humana y social; de allí que la sociología, la antropología, la historia y otras disciplinas de las ciencias sociales y las humanidades, deban mantenerse en los currículos en aras de garantizar la reconciliación entre el derecho y la sociedad. 

Por otra parte, el agotamiento de las estructuras del Estado y la desidia de sus administradores para transformarlas ha hecho que los conflictos sociales superen la capacidad de respuesta judicial, por lo que tenemos que dirigir nuestra mirada hacia las otras ramas del poder público y comprender que gran parte de los problemas atendidos por la justicia en América latina podrían evitarse siempre y cuando se rompiera con la tradición económica y política que mantenemos. 

No resta decir que uno de los grandes retos del derecho contemporáneo será articular la Constitución con las leyes y los contextos en los que se emiten los fallos; pero también, es menester que las academias de derecho, conjunto con las demás disciplinas, tomemos con mayor responsabilidad las banderas de la democracia y defendamos los alcances de nuestras Constituciones, puesto que la avanzada tiránica y populista de los últimos años está valiéndose de las limitaciones operativas del sistema judicial, aunado a la falta de comprensión social de los fallos y el procedimiento, para imponer justicias descontextualizadas, anacrónicas e incapaces de resolver los problemas estructurales que inducen la crisis social. 

Para quienes deseen ampliar el diálogo, véase: Guevara Gil, Armando (2009). Derecho, historia y Ciencias sociales, en: Diversidad y complejidad legal; aproximaciones a la antropología del derecho. Lima, Perú: Pontificia Universidad Católica del Perú.

El libro puede consultarse en:  DIVERSIDAD Y COMPLEJIDAD LEGAL. Aproximaciones a la Antropología e Historia del Derecho.  

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