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Ayudar al que lo necesita, enaltece nuestro corazón

Escrito por Gloria Elena Ramírez Toro , 01 de Junio de 2019. Guardado en Opinión

Mi objetivo al escribir este artículo, es poder aportarles algo que para mí es importante y que puede servirnos para llevar a cabo nuevos propósitos de vida, y es en buscar la forma de ser útiles ayudando a los demás, no es algo que sea difícil, puesto que no solo económicamente podemos servir a alguien que lo necesita, puede ser a través del trabajo voluntario, hay muchas personas que se dedican a la labor social, en ancianatos, en centros para drogadictos, hospitales, en la cruz roja, en fin, son muchas las entidades que realizan ayuda humanitaria y que necesitan personas que puedan y quieran trabajar desinteresadamente, sin esperar una remuneración a cambio, solo la gratitud y la satisfacción de haber hecho algo bueno por alguien; tal vez muchas personas no lo hacen por desconocimiento, pero nunca es tarde, confieso que me interesé en este tema hace poco y que aún me falta mucho por hacer, dado que es una obligación que tengo como ser humano y que todavía no he cumplido como debería, pero como lo dije antes todavía estamos a tiempo, a lo mejor si no viviéramos en una sociedad llena de conflictos, de problemas, donde todo el tiempo vivimos afanados, angustiados, tal vez nos aseguraríamos de que hay personas más necesitadas que otras y seríamos más solidarios, sin importar si tenemos mucho o poco para darles. 

Después de esta corta introducción, quiero compartirles la grata experiencia que tuve haciendo labor social, en el año 2014 conocí en el barrio Corales, una fundación para jóvenes de la calle, algunos tenían familia, pero estas no podían hacerse cargo de ellos, otros eran huérfanos, y la fundación les proporcionaba todo lo necesario, ahí tuve la oportunidad de enseñarle gramática a un joven que quería ser cantante de Rap y el mismo componía sus canciones. 

En el mismo año, me ofrecí como voluntaria en la Corporación de Limitados Visuales Del Risaralda, (Corpovisión) una fundación sin ánimo de lucro, que prestan un servicio motivados por las ganas de superarse, porque como bien sabemos, estas entidades no tienen un respaldo económico por parte del gobierno, por lo tanto carecen de herramientas esenciales para poder cumplir a cabalidad con sus objetivos, allí le colaboré a estudiantes que estaban haciendo su primaria, enseñándoles matemáticas, comprensión de lectura y gramática, también aprendí de ellos, porque aunque no pueden ver, son personas en su mayoría autónomas, muchos de ellos trabajan, se dedican a la música, al deporte, entre tantas otras labores, para mejor decirlo nos dan lecciones de vida, compartí con personas muy alegres, que han aprendido a aceptar su ceguera no como una limitación, si no como una oportunidad para demostrar que pueden ser útiles, trabajando y desempeñando diferentes oficios como cualquier otra persona; aprendí una regla de oro, que exige que se pregunte siempre a una persona invidente, si le permite ayudarlo antes de hacerlo, de este modo demostramos que respetamos su libertad personal. 

Quiero volver a retomar el trabajo voluntario, que por razones de tiempo descuidé, considero que nos puede transformar en mejores personas, y si no, al menos útiles para la sociedad.

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